
No se si sera la edad, o el cambio en mi estatus familiar, pero en las ultimas semanas un par de veces me encuentro viendo algunas cosas desde una prespectiva diferente, no desde la usual vista de la persona que tiene todo el futuro por delante, y no tiene porque mirar hacia atras, sino desde los zapatos del que mira lo que tiene y siente temor de perderlo.
Para ser alguien que tiene por proposito no extrañar nada ni a nadie, me encuentro apresado frecuentemente por las trampas de la melancolia, y ésta melancolia toma la forma de la solidaridad ahora cuando pienso "Como me sentiria yo, si estubiera en su lugar", casi que cuando lo pienso es más "como me sentiré yo, cuando este en su lugar".
Me es inevitable sentir la soledad cuando pienso en mis padres, y trato de entender cual sera la sensación cuando despues de 20 años en los cuales la vida da vueltas alrededor de sus hijos, depronto un dia ya no estan más. Me doy cuenta que 50 conversaciones telefonicas al año no hacen por una tarde compartida iendo a comer un helado, que una tarjeta, un saludo, un e-mail no compran un abrazo, y que nada, nisiquiera el olvido puede hacerle perder el valor a los buenos momentos compartidos.
Pero a la vez, que el momento está en cada día, que aunque inhebitable se puede llegar a una separación sin arrepentimientos, a la seguridad de que cada abrazo y cada palabra se dío en el momento, y que el cariño que nos dieron nuestros padres no fue para tenerlo allí siempre, sino para que otros lo recivan en el futuro de nosotros.